A mí me pegaban en el cole...

Quiero ayudar a otros niños a no rendirse...

Acosada desde 1º hasta 8º de EGB. Ahora madre y maestra. La prevención y el respeto como fundamentos para terminar con el acoso escolar.

NO ES CULPA TUYA

Escrito por amimepegabanenelcole 19-01-2017 en acoso escolar. Comentarios (0)

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  • • NO ES CULPA TUYA

    EN UNA SITUACIÓN DE ACOSO ESCOLAR, QUIEN LO SUFRE NO ES CULPABLE. ES EL AGRESOR O AGRESORES QUIENES ESTÁN ACTUANDO MAL.

  • • NO TE CALLES, PIDE AYUDA

    SI ESTÁS SUFRIENDO ACOSO ESCOLAR, TIENES QUE CONTARLO A LOS ADULTOS DE TU ENTORNO QUE PUEDEN AYUDARTE (PADRES, PROFESORES, TUTOR/A).

  • • NO ESTÁS SOLO/A

    HAY MUCHOS CHICOS Y CHICAS QUE ESTÁN O HAN ESTADO EN TU SITUACIÓN Y HAN CONSEGUIDO SALIR DE ELLA.

  • • NO SEAS CÓMPLICE

    SI ERES TESTIGO DE UNA SITUACIÓN DE ACOSO CUÉNTASELO A LOS PROFESORES. NO ERES UN CHIVATO, ESTÁS SIENDO SOLIDARIO

  • • EL CENTRO ESCOLAR TIENE QUE AYUDARTE

    LOS CENTROS ESCOLARES ESTÁN OBLIGADOS A INTERVENIR ANTE SITUACIONES DE ACOSO ENTRE SUS ALUMNOS/AS


No es culpa tuya, pero te sientes culpable. Llegas a creerte que te lo mereces porque, aunque intentas evitar las agresiones, siempre te pillan de alguna manera.

Y me gustaría que leyérais con atención la historia de ésta niña: Mi hija de 7 años se quiere suicidar.

A veces no cuentas lo que te están haciendo porque al principio no te lo crees y no lo identificas como acoso, luego pasas a tener miedo a que no te crean o a que te digan que no tiene importancia y te cojan manía por andar contando "mentiras". No tienes pruebas como una grabación de los insultos, por ejemplo, siempre es tu palabra contra la del otro niño.

Hay quien piensa que sólo quieres llamar la atención, pero tú te mueres de miedo de solo pensar en cómo reaccionaría tu agresor si se enterase de que te has chivado. Por supuesto que no admitirá lo que te hace y mientras los adultos deciden qué hacer con el tema, tu sigues en peligro. Doy fé de que la ira de los acosadores no tiene límite.

El miedo te impide ver con claridad. 

Tienes un enorme sentimiento de impotencia y desprotección porque no tienes pruebas de lo que ocurre. Es tu palabra contra la del agresor, sus padres, los maestros, los demás niños que no dicen ni pío o incluso tus padres que no te creen... Es como si vivieras en una pesadilla que nunca acaba, en un bucle del que no puedes salir. Es una auténtica tortura porque no sabes cómo explicar que un niño te tiene agobiada a insultos, no puedes probar que otro te empujó por la escalera o que te persiguen por la calle hasta tu casa...

No me extraña que haya casos de suicidio entre menores. Recientemente el de Lucía, que podéis leer aquí, que no pudo soportar el acoso, el cambio de instituto, que nadie la creyera y que, finalmente, nadie moviera un dedo por ayudarla. El cariño y el apoyo de sus padres no fue suficiente porque la bola es tan grande que no puedes con ella, la situación te sobrepasa y ya no sabes por dónde escapar. No encuentras motivos válidos para levantarte de la cama, para estudiar, para ilusionarte con algo...

El trago es tan amargo y nadie es capaz de entenderte, de consolarte, de echarte una mano... pero sobre todo, nadie es capaz de saber lo que sientes. Se te encoge el corazón, se te pone en un puño como cuando alguien querido se te muere. Y así todos los días. 

Yo también pensaba en tirarme de la azotea, pero no tuve valor. Hay que ser muy valiente para hacerse daño a uno mismo y ahora, ya adulta, comprendo el grado de desesperación al que llega un niño para hacérselo. Es terrible, indignante, vomitivo, increíble... dejar a un niño tan solo ante un problema tan grande.

Muchos se lavan las manos. Escurren el bulto. No ven las señales. Dicen que hicieron, que quisieron hacer, que no se veía clara la situación... ¡Mentira! Es todo cobardía. Hay que involucrarse, saber ver, saber estar, abrazar, hablar con los niños, estar ahí para ellos, tender puentes de confianza que realmente funcionen. Hay que #servaliente y tomar cartas en el asunto. Posicionarse y actuar. De nada sirve cubrir papeles...

¿Sabéis cuánto se tarda en recuperarse de una devastación tan grande? Recuperar la autoestima, creer en tí mismo y en tus posibilidades, volver a tener valor e ilusión requiere el resto de tu vida. Vas a trompicones. Siempre te dijeron que eras una mierda, que no valías por ser gord@, por llevar gafas, por se el cutre o el pringao de la clase... Los altibajos y el miedo a que vuelva a ocurrir son constantes. Algo se te rompe por dentro cuando los insultos te llenan los ojos de lágrimas y no puedes ni quieres devolverlos, cuando deseas morir en lugar de vivir, cuando eres un niño lleno de inseguridades y miedos, cuando crees que no mereces nada de lo poco bueno que te pasa...

Los adultos estamos para proteger, para querer a los niños, para guiarles y educarles. Para ayudarles a ser personas, sobre todo y ante todo. No podemos dejarles solos ante una carga tan grande como es la de afrontar la vida con miedo, la de crecer sin explicarles que los cambios son buenos, que estudiar merece la pena, que conocer a otros diferentes a tí es maravilloso... Tenemos que darles herramientas válidas, estar ahí por si se caen para ayudarles a levantarse. 

Buscad la valentía en vuestro corazón y dejad que vuestras manos trabajen para que no vuelva a haber ni un suicidio más. 


#SEBUSCANVALIENTES #VALIENTESCONTRAELACOSO

Escrito por amimepegabanenelcole 19-01-2017 en acoso escolar. Comentarios (0)

Ayer por la tarde conocía la campaña deMediaset España contra el acoso escolar y no me puede gustar más.

Si no sabéis de qué hablo, podéis echarle un vistazo aquí: #sebuscanvalientes


Hablan los críos, adolescentes que reflexionan sobre la figura del acosador y del acosado y llegan a las mismas conclusiones que llegué yo y de las que os hablo en anteriores post del blog. Todos los vídeos de la campaña podéis verlos tanto en su web (enlace arriba), como en su fanpage de Facebook 12meses.

Aunque os parezca que viven en su mundo y que nada les importa, los niños pequeños y los adolescentes, no sólo son conscientes de que el maltratador puede insultar y pegar, saben perfectamente que somete a aislamiento social a sus víctimas y que nunca lo hace solo, que necesita alguien que le ría las gracias. También saben que los acosados se sienten culpables y tienen mucho miedo y vergüenza. Ya os hablaba yo de ésto concretamente aquí.

Me siento absolutamente reflejada y veo que la historia se repite una y otra vez y no se pone remedio. Cada día hay más casos de violencia, de maltrato escolar y de acoso hasta límites insospechados. Veo la campaña y me identifico totalmente porque a mí me habría gustado tener algún #valiente que me ayudara.

Yo no tuve #valientes. Mis compañeros y compañeras, incluso aquellas que decían ser amigas, eran cobardes porque jamás sacaron la cara por mí, jamás se plantearon no ir con quien me acosaba. Es lógico, tenían miedo.

El miedo a ser acosado, insultado, ser el hazmereir de la clase o del patio, ese miedo te deja sin opciones cuando eres un niño de 8 años y por eso es tan importante que los padres hagan su labor.

¿Y cuál es esa labor? Pués además de educar en valores y tolerancia, preguntar. Preguntar cada día, indagar, hablar con los niños, jugar con ellos a juegos de rol para ver sus comportamientos, echar un vistazo a sus dibujos e interpretarlos... Hay mucha labor que los padres pueden hacer fácilmente, pero es necesario involucrarse.

Los padres deben explicar a los niños desde pequeños que las diferencias son buenas, que a cada cual hay que tratarlo como es y que si ven una injusticia tienen que contarlo y ayudar a quien la sufre. 

En la campaña #sebuscanvalientes se hace incapié en lo pesada que resulta una mochila que no lleva muchos libros pero que alberga miedos diarios y ansiedad ante la mera imagen mental de tener que volver a clase. Una mochila llena de insultos, burlas continuas, patadas, empujones, tirones de pelo o aislamiento social, pesa toneladas. Y ésto vale para los pequeños y para los adolescentes. Hablo de niños de Infantil, de Primaria y de instituto porque para todos es la misma sensación. Yo la viví y sé de qué hablo.

Mi mochila pesaba mucho, no tenía absolutamente ningún aliciente para ir al colegio. Un año y otro y otro... Sacaba buenas notas, si. Era una niña buena, si. Pero a veces gastaba un carácter que asustaba. Mal humor, malas contestaciones en casa, tristeza infinita, ansiedad, soledad y muchas ganas de suicidarme. No conocía la palabra, pero sabía que quería quitarme de en medio porque creía firmemente que para vivir en aquella situación era mejor estar muerta. Así de crudo. Así de sencillo. No entendía por qué me había tocado a mí y eso me llenaba de rabia. ¿Qué había hecho yo para merecer aquella pesadilla? Jamás tuve valor para autolesionarme, quizá porque en casa me sentía querida e importante. Quizá porque cuando no estaba en el cole con los acosadores, podía ser yo misma: brillante, inteligente y lista.

Me gusta la campaña de Mediaset España y espero que dé muchos frutos. Me gusta cómo lo proponen, el rap pegadizo y con mucho mensaje, porque es cierto, la fuerza para hacer que los acosadores se queden en nada, la tenemos todos dentro, sólo hay que dejarla salir y #servalientes.

Contra el acoso todo es poco. Todos tenemos que tener los ojos muy abiertos. Todos podemos ayudar.