A mí me pegaban en el cole...

¿REZAS O RESPETAS?

Habrá padres que recen cada noche para que al día siguiente a su hijo no le sigan acosando en el cole, para que a su niña no la insulten a la salida de la escuela o para que su pequeño deje de ser increpado por el grupo de matones del patio que le persiguen en el camino de vuelta a casa.

Habrá quien aún diga que son cosas de niños e insista en que no pasa nada... Craso error señores. El acoso, los insultos a bocajarro, los empujones por la escalera, los tirones de pelo, escupir en la cara, quitar el bocadillo o que te peguen una paliza entre tres, no son cosas de niños.

El Sábado 12 de Noviembre de 2016 nos levantábamos con la noticia de que a un niño de 7 años lo han ingresado por una paliza en el horario de comedor. Todos los detalles están aquí ir a la noticia pero básicamente consiste en que tres niños de 8, 9 y 10 años, que ya acosaban al pequeño de 7 desde hacía meses, le han dado una paliza en el horario de comedor y cuando los padres han ido a recogerlo han encontrado al niño con heridas y la camiseta lavada para ocultar la sangre que había perdido.

A mí se me encoge el corazón y no acierto a comprender cómo puede alguien pensar que es buena idea intentar ocultar una prueba como la sangre de una camiseta o cómo es posible que no se avisara a los padres del niño inmediatamente después del suceso. Al crío lo han tenido que llevar al hospital, no ha sido una simple riña entre niños, ha sido una agresión con 3 niños identificados por la policía e incluso alguna madre diciendo aquello de "que se hubiera defendido"...

No doy crédito. Me parece todo un despropósito.

Y sigo diciendo que hay una imperiosa necesidad de respeto y de educación en valores. Que no somos salvajes que nos acabamos de bajar de un árbol  ¡por Dios!

Los niños tienen que estar atendidos amorosamente y no estar solos con la tele, el videojuego o internet, sobre todo en el caso de los más pequeños. Es necesario hablar con ellos, jugar, compartir momentos sin distracciones televisivas o de móviles interrumpiendo. Y no es que lo diga yo, una madre implicada en la educación de sus hijas y una maestra por vocación, es que lo dicen los expertos. A los niños no se les puede exponer a la televisión o las nuevas tecnologías de cualquier manera, hay que acompañarles, saber qué es lo que ven, explicarles cuando tengan dudas, ofrecerles contenidos apropiados a su edad porque no todo es válido... 

Necesitamos erradicar esa soledad tecnológica a la que muchos niños están acostumbrados y acompañarles en sus tardes de videojuegos, por ejemplo. Tenemos que enseñarles a navegar de forma segura por la vida real y por la digital, a ser respetuosos en una y en otra, a saber dónde están los límites y a diferenciar fantasía de realidad.

Educamos con el ejemplo. Educamos acompañando. Educamos desde el cariño, no desde el castigo cuando ya es tarde.


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